El gallo.

Origen e historia

La crianza de las aves junto al hombre es tan remota como la formación de los primeros grupos humanos que optaron por una vida sedentaria. Los antecedentes prehistóricos de la avicultura hay que buscarlos en la época neolítica, de la que los paleontólogos han podido interpretar escenas y representaciones en las que las aves intervenían como temas decorativos o sujetos de las escenas de caza.

Para conocer el origen de la explotación de estas aves hay que remontarse a los egipcios como el primer pueblo que, en épocas faraónicas, prestó una cierta atención a las gallinas y a los patos como fuentes de alimentación, incluso incubando artificialmente sus huevos en lugares semisubterráneos a modo de cama de cultivo mediante el calor producido por el estiércol de camello.

Griegos y Romanos, posteriormente, fueron quienes dieron un cierto impulso a la cría de gallinas, gansos y otras especies.

Personajes como Columela, el sevillano Abu Zacharía, el licenciado Gabriel Alonso de Herrera o el veterinario Nicolás Casas han dejado huella escrita a lo largo de la historia de sus experiencias y conocimientos de la cría de las aves a través de diferentes tratados y libros de agricultura.

La domesticación de la gallina es muy remota. Toda la cría de gallinas, base de la industria avícola, procede del tronco común de las gallináceas selváticas procedentes del sudeste de Asia, concretamente de las junglas de Borneo, Siam, península Malaya, Sumatra, etc.

La mayor parte de los historiadores opina que la gallina se domesticó en la India , desde donde ya en las épocas prehistóricas pasó a China y en los albores de la historia a los Imperios antiguos del Medio Oriente. Se coincide en la opinión de que la especie predecesora de la avicultura pasa por el gallo rojo de la jungla “Gallus Bankiva”, pues además de tener una conformación corporal similar a la de los individuos actuales, sus cruzamientos mutuos dan lugar a individuos fértiles.

Acerca del origen de las gallinas hay dos teorías :

•  La monofilélica de Darwin (1868), según la cual la gallina doméstica procede directamente del Gallo Bankiva, tras las modificaciones marcadas por las circunstancias y el ambiente.

•  La polifilélica de Ghigi, quien sostuvo que las gallinas procedían de diversas estirpes o sub–especies que, mediante cruzamientos, llegaron por selección o adaptación a las llamadas variedades asiáticas, robustas y predecesoras de las aves pesadas de aptitud cárnica, y a las mediterráneas, ligeras y predecesoras de las razas estilizadas con buenas aptitudes para la puesta.

Primitivamente, el hábitat del Gallo Bankiva era la selva tropical, tratándose así de un ave propia de climas cálidos y desarrollándose preferentemente en altitudes superiores a 1000 m , en donde aún hoy en día es difícil de localizar dada la exuberante vegetación de su medio de vida natural.

El Gallo Bankiva manifiesta plenamente el dimorfismo sexual, siempre muy acusado en la especie Gallus, con machos provistos de una cresta prominente y plumas con destellos púrpuras o verdosos, y hembras de pequeño tamaño, de colores apagados y carentes de cresta y barbillas.

Debido a este origen ancestral la clasificación zoológica propuesta por los naturalistas para la gallina doméstica está englobada en la siguiente escala :

Reino : Animal.

Subreino : Metazoos.

Tipo : Vertebrados.

Clase : Aves.

Orden : Gallináceas.

Familia : Faisánidas.

Género : Gállidos.

Especie : Gallus.

Variedad.

Individuo.

 

Por individuo se entiende todo ser viviente, animal o vegetal, dotado de características propias.

Especie es el conjunto de individuos dotados no sólo de la misma constitución orgánica, sino de las mismas características, cualidades, aptitudes e instintos.

Raza es el conjunto de individuos de la misma especie en los que por influencias externas o internas han aparecido características o se les han revelado aptitudes o cualidades distintas de las de la especie originaria, quedándoles fijas y transmitiéndose invariablemente a la descendencia.

Variedad es la agrupación de individuos de la misma raza en los que, manteniéndose sus características y aptitudes, se presentan algunas distintas, especialmente en el color del plumaje, de las propias de ella.

En una raza pura, como se ha dicho ya, el conjunto de individuos tiene unas característica fijas e invariables en la descendencia en la que afecta a volumen, color, rusticidad, tamaño, color del huevo, etc.

Un mestizo es el producto obtenido al aparear un gallo de una raza y una gallina de otra.

El híbrido zootécnico es el producto obtenido al aparear reproductores de distinta especie pero pertenecientes ambos al mismo orden zoológico.

La clasificación de híbrido genético supone ser producto del apareamiento de progenitores, cada uno de por sí obtenido por consanguinidad durante varias generaciones. Generalmente estos productos híbridos, han sido logrados tras una depurada selección genética de las líneas progenitoras, basadas incluso en una estrecha consanguinidad, de la misma o de distinta raza.

Como anteriormente se ha señalado, las aves domésticas derivan de las especies selváticas que tras un periodo más o menos largo en el que aceptaron cuidados del hombre, conservando su selvatismo, acabaron por entregarse por completo.

Se dan por mansas aquellas especies que pueden tenerse en pleno bosque y a una llamada acuden para recibir la comida que se les da, sin embargo, una vez satisfecho el apetito vuelven al bosque. Una característica de la explotación de aves mansas es que soportan bien la clausura pero en cuanto pueden se fugan.

Por domesticación se entiende no sólo el aquerenciamiento y el efecto que el animal cobra al lugar en que nació, se crió y es cuidado y alimentado, sino que los transmite a sus hijos.

De las dos razas de gallos de pesca existentes en León : los “Indios” y los “Pardos”, son estos últimos los que menos encajan en los esquemas de las razas puras hoy día conocidas, de lo que se deduce que en sus comienzos llegaron a un primitivo “status” por cruces sucesivos e incontrolados, se adaptaron, se aclimataron perfectamente al terreno y al ambiente y evolucionaron biológicamente hasta la raza y variedades que hoy conocemos.

Diversas teorías tratan de explicar las circunstancias que concurren en este inexplicable fenómeno :

•  El microclima de la zona.

•  La altitud.

•  Las características edáficas : presencia de un banco de pudingas ( conglomerado de guijarros unidos por un cemento silíceo o calcáreo ), próximo a La Mata , así como, abundancia de areniscas en Aviados.

•  Indice de radioactividad superior al normal, dando lugar a una posible alteración de las glándulas suprarrenales productoras de queratina, una de las principales sustancias de la pigmentación de las plumas.

Ninguna de esta teorías ha sido comprobada y se desconocen por completo los posibles factores de tipo ambiental que puedan influir en la calidad de la pluma. Únicamente los criadores saben con certeza la necesidad de criar los gallos de forma extensiva, manteniendo las rutinas de manejo que han ido heredando generación tras generación.

Así como ignoramos los orígenes del gallo “Pardo” y de la raza primitiva de la que éste pudo derivar, con el gallo “Indio” tenemos la certeza de que se trata de un descendiente de la raza “Andaluza”, hoy prácticamente desaparecida de esta región, donde su cría alcanzó, tiempo atrás, gran difusión, por ser su gallina en aquella época, una óptima ponedora de huevos.

El gallo “Indio” leonés tiene rasgos y características muy similares a los de la raza “Andaluza” de la que proviene, que a su vez está emparentada con “ La Española ”, raza de la que posiblemente desciende, y cuyos orígenes también se pierden con el transcurrir de los siglos. Aclimatada esta raza a la región leonesa y utilizadas sus plumas para la pesca, la búsqueda de nuevas tonalidades de color debió de motivar a los criadores y pescadores a cruzarla con otras especies, entre las que sin duda estuvieron ejemplares negros, como la “Castellana negra”, y otros rojizos.

 

3.3- Comportamiento y jerarquización

 

Dentro de las aves se encuentran comportamientos muy distintos en cuanto a hábitos, régimen alimenticio, modalidad de vida, estaciones de crianza, etc.

Por su forma de vida, las aves domésticas y las gallináceas pertenecen al grupo de vida diurna, que habitualmente inician su periodo de actividad con las primeras luces del alba, acudiendo al descanso al atardecer.

Estos hábitos han sido modificados por el hombre en las explotaciones intensivas con la introducción de la iluminación artificial para modificar la maduración sexual, mantener una buena puesta y obtener, en general, unos mayores rendimientos. Esto no sucede así en las explotaciones de pluma donde la iluminación artificial no ha sido introducida.

Si atendemos al régimen alimenticio de las aves, se puede comprobar que los gallos y gallinas tienen aptitudes omnívoras, pues lo mismo son capaces de digerir la proteína de origen cárnico que la de los granos de cereales o de hierbas. Habitualmente la gallina silvestre es un animal merodeador que, tras escarbar la tierra con sus potentes patas, busca en ella raíces, semillas germinadas, huevos de insectos, nematodos y larvas, sin desdeñar los brotes tiernos de hierbas, piedrecitas o incluso pequeñas presas vivas como lagartos, ratones, caracolillos, etc. Así puede verse que la alimentación de la gallina se fundamenta en una amplia base de productos naturales.

Las gallináceas silvestres tienen hábitos de comportamiento muy peculiares, generalmente el macho a la llegada de la estación sexual se vuelve agresivo y belicoso para sus congéneres, de acuerdo con un concepto de jerarquización muy propio de esta especie. El macho dominante y vencedor en las peleas suele poseer a un número considerable de hembras. El género Gallus no forma parejas sino que es muy característico la tendencia a la poligamia dentro de los clanes naturales.

Las gallináceas presentan un dimorfismo sexual muy acentuado, tanto en el tamaño y la coloración como en los hábitos de los dos sexos. Desde las variedades silvestres hasta las más modernas razas, destacan por su porte y belleza cromática los gallos sobre las gallinas, las cuales tienen un plumaje más discreto, menos peso y menor capacidad para la lucha.

En este sentido, los gallos se caracterizan por poseer una serie de diferencias sexuales secundarias de gran relieve, como son el tamaño de la cresta y de la cabeza, superior al de las gallinas, un plumaje brillante y vistoso, una cola que presenta grandes plumas en forma de hoz, etc.

Contrariamente, las gallinas tienen las plumas de colores difuminados o apagados, el plumaje de la cola recto, ausencia de penachos, crestas de menor tamaño, etc. Como otros puntos diferenciables se encuentran el canto del gallo y el cacareo propio de las hembras.

La reproducción ovípara de las gallinas selváticas, como ocurre aún con las gallináceas silvestres, se produce después de un periodo de actividad sexual con la puesta de una serie de huevos, diez, doce o veinte, tras los cuales, el ave cae en un estado de cloquez que la induce a incubarlos durante los 21 días que dura el desarrollo embrionario y la ulterior crianza de los pollitos.

La capacidad para la cloquez es un factor hereditario que ha sido eliminado de las aves productoras de huevos, dada la incompatibilidad entre esta situación y la puesta.

Las gallinas no son aves de puesta temporal ya que con mayor o menor intensidad van dando huevos todo el año, pero en su producción siguen el curso del año solar, yendo en aumento cuando los días van siendo más largos y en descenso cuando se acortan.

En los individuos domésticos el hábito de volar casi se ha perdido, pero conservan la costumbre de escarbar y el instinto de buscar por sí mismos los alimentos que más les gustan.

El promedio de vida de estos gallos es de siete u ocho años, aunque algunos ejemplares pueden llegar a vivir quince años.

Las aves domésticas poseen una serie de caracteres instintivos que señalan unas normas de conducta preestablecidas propias de la especie y que tienen estrecha relación con sus aptitudes anatómicas y fisiológicas.

Los individuos presentan una forma de vida eminentemente instintiva, lo que permite una notable capacidad de adaptación.

Las aves domésticas adaptan su vida a una serie de hábitos comportándose con gran regularidad a lo largo de los días.

Si los animales están sanos muestran una especial vivacidad y alegría, caracterizadas por desplazamientos pausados, cacareo, aleteo, canto del gallo, etc.

La gallina sin poseer una extraordinaria capacidad de orientación es capaz de desenvolverse con soltura en su territorio o hábitat, regresando diariamente a los mismos lugares de pernoctación.

La agresividad dentro del grupo se manifiesta por la tendencia al picaje a las aves prolapsadas, por la jerarquización individualizada y por la formación de clanes o grupos más o menos marcados.

En las manifestaciones instintivas de un ave social como es el del objeto de este estudio tiene gran importancia el factor mimético, siendo frecuente que el comportamiento de un individuo arrastre al conjunto hacia un tipo de conducta como escarbar, correr en bandadas, aseo, ataviado y rascado de las plumas, etc.

El instinto del apareamiento constituye un ritual, con acercamiento del gallo a la hembra. Ésta se agacha si está dispuesta para ser cubierta, en cuyo caso el macho a veces incluso inicia una breve danza en torno a ella, arrastrando el ala, montándola acto seguido por el dorso – cola mientras las colas de ambas aves se desplazan lateralmente para facilitar el acoplamiento recíproco de sus cloacas, momento en que se produce la eyaculación. Una vez el gallo desciende del dorso de la gallina, a veces ejerce un ritual arrastrando el ala, mientras que la gallina se sacude las plumas y se aleja.

Las gallinas poseen una serie de sonidos para relacionarse con sus compañeras, conociéndose diversos tonos de cacareo que expresan ansiedad, nerviosismo, aviso o alarma, dolor…, poseyendo éstas una gran riqueza expresiva.

Las aves presentan un comportamiento marcado por el ritmo de las estaciones del año y por los diversos momentos del día, es decir, están fuertemente sometidas a los influjos lumínicos y ambientales de los ritmos naturales.

Entre los actos que presiden el comportamiento natural de estos individuos se pueden mencionar :

 

Conquista y defensa del territorio : las aves tienden a situarse en demarcaciones concretas, especialmente los machos. La posesión de un territorio está relacionada con la madurez sexual y es muy característica en los machos dominantes.

 

Parada sexual : este comportamiento está relacionado con la reproducción y consiste en la aparición de juegos sexuales y relaciones enmarcadas directa o indirectamente por la monta. Estos factores están condicionados al ritmo estacional y a factores neuro – endocrinos.

Canto y cacareo : ambos están relacionados con la madurez gonadal, teniendo el canto del gallo una significación de dominancia. El cacareo corresponde a una situación de normalidad sanitaria.

 

Puesta : este fenómeno de la gallina surge al llegar a la madurez sexual, coincidiendo con el pleno desarrollo corporal. La puesta de huevos se produce durante determinadas horas del día y se efectúa preferentemente en lugares con penumbra.

 

Comportamiento general : las aves suelen tener gran curiosidad por conocer el medio ambiente que las rodea, con vivacidad y alegría. Suelen ingerir grandes cantidades de alimento y pasan gran parte del día descansando, cuidando el plumaje o durmiendo. Las aves sometidas a un ambiente natural deambulan por áreas determinadas, invirtiendo muchas horas en escarbar el suelo par buscar alimentos, especialmente por la mañana y por la tarde.

 

Reconocimiento mutuo : las aves dominadas suelen bajar la cabeza para pasar así desapercibidas. El conocimiento entre individuos no es general ni constante, pues la capacidad de reconocimiento se limita aproximadamente a un centenar de individuos, que pueden ser olvidados en unas dos semanas.

 

Respecto al concepto de jerarquía, término mencionado anteriormente, hay que señalar que en todo conjunto de aves existe siempre un orden o categoría de dominancia de unas sobre otras, es decir, siempre hay una que domina a las demás, otra que domina a todas menos a la primera siendo dominada por ella y así sucesivamente hasta llegar a la última, dominada por todas.

Partiendo del hecho de que las aves se reconocen mútuamente por señales de conformación de cresta, aparece en ellas gradualmente el orden de dominancia aunque éste no se desarrolla en los pollitos hasta después de pasadas algunas semanas de vida. Al principio, el hecho es muy ligero e impreciso porque los pollos aún no conocen bien y porque no se ha establecido el concepto de rivalidad, que se manifiesta por picotazos de los dominantes para ahuyentar a los dominados y por la aparición de peleas con creciente acometividad.

En los primeros días las manifestaciones sociales consisten en la satisfacción de las aves de sentirse en grupo, especialmente después de saciarse de alimento. A las dos semanas aparecen manifestaciones de rivalidad a base de juegos, con apariencia de combate, en que los presuntos dominantes yerguen la cabeza en actitud amenazante, en tanto que los dominados generalmente huyen o se someten de forma inmediata.

A la edad de dos meses , al finalizar la época de cría, se puede decir que está ya perfectamente definida la escala social de agresividad y cobardía.

Al alcanzar la madurez sexual, cuando el reconocimiento entre las aves es bueno y se produce la rivalidad, rige de forma completa el “orden de los picotazos”, con un perfecto status para cada ave, por lo cual no se producen peleas sino que, al acercarse una dominante, las demás se retiran, ya que de lo contrario recibirán picotazos sin opción a disputar el terreno.

Las luchas generalmente se producen a base de picotazos o intentos de picaje en la cabeza, que las aves dominadas aprenden pronto a esquivar.

La introducción de nuevas aves en un gallinero suele alterar el nivel de dominancia preestablecido, desarrollándose nuevas luchas para reequilibar el orden social.

El orden social disminuye cuando se restablece la situación de equilibrio, pues cada ave sabe perfectamente a que atenerse y las más tímidas se hacen escurridizas y rehuyen el enfrentamiento, en cuyo caso el enfrentamiento sólo puede producirse cuando no haya suficientes bebederos o comederos.

Los elementos que intervienen en el picaje han sido ampliamente estudiados, estando ligados con la edad de las aves, la territorialidad, la iluminación, el número de aves totales alojadas en un gallinero, la densidad de población, etc.

En cuanto a su comportamiento en el acoplamiento, merece la pena indicar que la frecuencia de éste depende del lugar que el gallo ocupe en el escalafón social del grupo, efectuando así más frecuentemente el acto sexual los más fuertes que los débiles, ya que los primeros obstaculizan a los otros.

La preferencia de los gallos está demostrado que se dirige casi siempre a las gallinas de su misma raza y, dentro de un grupo uniforme, hacia algunas determinadas que les pueden demostrar más sumisión. En cambio, las gallinas que ocupan los puestos superiores en el escalafón social de la comunidad son menos propensas a dejarse dominar por los gallos para la cópula, manifestándolo a veces ostensiblemente al no agacharse como otras al tener al gallo cercano.

El descanso podría definirse como un proceso de inactividad prolongado, parte del cual se desarrolla en forma de sueño. El sueño proporciona entre otras cosas la relajación muscular. El sueño es muy importante para la normalización de las funciones nerviosas en general y muy especialmente frente a las exigencias marcadas por las situaciones de estrés.

Las actitudes posturales durante el sueño vienen marcadas en función de la temperatura ambiente. Al principio, las aves permanecen con la cabeza baja, para pasar a colocarla bajo el ala antes de la madrugada, posiblemente para evitar pérdidas de temperatura a nivel de la cresta y barbillas.

 

4- morfofisiología externa de las aves de pluma

 

Las formas de cualquier animal vienen determinadas por la configuración de su esqueleto, que es el armazón óseo sobre el que se insertan los músculos o carne, los cuales a su vez se hallan recubiertos exteriormente por la piel y ésta por las plumas.

Dentro de la gallina doméstica hay un amplio campo de posibilidades morfológicas de acuerdo con la estructura corporal, sólo por la clásica división entre animales de líneas mediterráneas o ligeras y líneas asiáticas o pesadas, sino porque pueden reconocer variedades enanas, medias o gigantes dentro de cada tipología.

Por su forma, las gallinas pueden clasificarse en tres grupos: longilíneas, brevilíneas y mesolíneas.

Las aves longilíneas y mesolíneas han fijado los caracteres genéticos aptos para la puesta de huevos, y entre las brevilíneas se encuentran las variedades raciales que han sido utilizadas mayoritariamente para la producción de estirpes productoras de carne, dada su conformación más compacta y su favorable relación carne – hueso.

En nuestro caso cabe señalar que la constitución corporal del “Indio” es básicamente mediterránea, mientras que la morfología general del “Pardo” se acerca algo al tipo atlántico o semipesado, todo ello sin olvidar la gran variabilidad que existe entre los efectivos de los criadores del Curueño.

Sobre ciertas características morfológicas concretas no se puede hacer una definición con rigor, al no tratarse aún de una raza uniforme.

La belleza estética de cada variedad viene determinada por los estándares raciales. En avicultura moderna prevalece la función productiva y las exigencias del público consumidor y de ahí que se superditen las aptitudes zootécnicas a las características estéticas o de belleza.

El estudio morfológico del gallo y de la gallina describe las diversas partes del cuerpo, cada una de las cuales tiene su denominación concreta y sus peculiaridades en base a la forma, tamaño, estructura, pigmentación, etc.

Resulta altamente característico en las gallináceas el dimorfismo sexual entre machos y hembras, si bien las nomenclaturas corporales son las mismas, no ocurre así con las peculiaridades anatómicas de color, tamaño y aspecto propios de cada sexo ya que las gallinas carecen de la elegancia y vistosidad de los gallos.

 

 

  .1- Cabeza

Las gallináceas tienen una cabeza de reducido tamaño comparada con el resto del cuerpo, y en ella se pueden distinguir los siguientes órganos:

 

 

Pico : constituye la punta de la cavidad bucal, el órgano de prehensión de los alimentos e incluso un medio de defensa. El pico de las gallináceas es bastante duro, corto y ligeramente arqueado; la valva superior o maxilar termina en una punta córnea, alojando a la inferior o mandíbula. El pico puede tener diversas pigmentaciones según la raza de las gallinas, presentando en su parte alta dos orificios simétricos y longitudinales, que son las aberturas nasales.

Frente : sigue al pico y corresponde a una zona aplanada y parcialmente cubierta de plumas. Su parte superior y central es la base de una cresta más o menos desarrollada.

Cresta : es una masa carnosa, generalmente de color rojo y situada encima de la zona frontal y parietal de la cabeza, como veremos más adelante. Hay diversas subvariedades de crestas que a veces son características de algunas razas o estirpes. La cresta cumple una función social y tiene notables connotaciones con la jerarquía dentro del grupo.

Espolón de la cresta : Lóbulo posterior de la cresta simple después de la última punta o diente, que se extiende hacia atrás sin adherencia a la cabeza.

Ojo : las gallináceas tienen los ojos de pequeño tamaño, muy vivaces y situados uno a cada lado, lo cual permite una visión totalmente panorámica con un breve giro de la cabeza. Los ojos están protegidos por el párpado superior, el párpado inferior y el tercer párpado o membrana nictitante.

En el color de los ojos intervienen varios genes no bien conocidos, y a veces en combinación con los del color del plumaje. Sólo está clara la acción del Br/br:

•  Br – : bayo – rojizo.

•  brbr : pardo – marrón.

Orejilla : pliegue de la piel desnuda, situado al lado del orificio del oído. Algunas razas se caracterizan por presentar unas orejillas vistosas de color blanco, pudiendo ser también de color rojo o del mismo tono que el resto de la piel.

Barbillas : son dos formaciones tegumentarias y carnosas situadas en el cuello y que penden del maxilar inferior a nivel de garganta, en general son de color rojo y de las mismas características de la cresta.

Occipucio : corresponde a la parte posterior de la cabeza estando limitada anteriormente por el extremo posterior de la cresta.

Oído : está formado por un orificio circular, situado encima de la orejilla. Las aves carecen de oído externo propiamente dicho o pabellón auricular.

 

4.2- Cuerpo

El cuerpo de las aves presenta un aspecto fusiforme, con dos potentes apéndices anteriores denominados alas y dos posteriores o patas que son los miembros locomotores terrestres, adaptándose los unos y los otros al tipo de vida que desarrollen.

Las gallinas presentan un cuerpo voluminoso y compacto, configurado exteriormente por una línea dorsal sobre una fuerte base ósea o silla que termina con la rabadilla, la cual coincide con la articulación del dorso con la cola. Esta tiene forma cuadrangular y presenta en su parte superior una glándula sebácea denominada uropígea, cuya secreción sirve para impregnar de grasa a las plumas del cuerpo; esta glándula es muy voluminosa y de vital importancia en las palmípedas y aves acuáticas en general. La silla, denominada también grupa es por tanto la mitad trasera del dorso, sostenida por el hueso sacro, y cubierta de plumas cortas en las hembras, y por los caireles en los machos.

Siguiendo la línea inferior, encontramos el abultamiento del buche o pecho, tras el que se inicia el abdomen. Este al principio es duro, coincidiendo con la quilla y el esternón, y después blando; es digna de destacar la punta del citado hueso, denominada también apéndice xifoides, cuya dureza u osificación es indicio de la edad de las aves.

En la zona abdominal posterior cabe señalar la presencia de puntas de los huesos isquiáticos y del espacio isquio – xifoideo, cuyas distancias son de interés para la valoración de las aptitudes ponedoras de las gallinas.

Lateralmente podemos distinguir la zona de los costillares y la de las axilas.

 

4.3- Alas

Son elementos adaptados al vuelo.

Estos miembros están fuertemente implantados al tronco a través del hombro, que es la articulación del ala con el cuerpo. En la parte posterior del ala se distinguen los folículos de las plumas rémiges primarias y secundarias, y en la parte anterior es notoria la presencia del dedo accesorio y una membrana alar que une éste con la articulación axial.

El brazo es la primera sección del ala a partir del cuerpo, sostenida por el hueso húmero.

El antebrazo es la segunda sección del ala, que contiene los huesos cúbito y radio.

El extremo del ala donde nacen las plumas primarias se llama mano.

 

4.4- Patas

Las gallináceas tienen las extremidades inferiores muy desarrolladas, distinguiéndose el muslo, la rodilla, la pierna, los metatarsos recubiertos exteriormente de escamas, los pies, los dedos armados de fuertes uñas y el espolón.

El contramuslo es la primera parte de la pata, sostenida por el hueso fémur, mientras que la segunda parte de la pata, llamada muslo está sostenida por los huesos tibia y peroné.

El tarso o canilla es la sección de la pata desde el muslo al pie, cubierta de escamas.

La espuela o espolón es el arma de combate de los gallos, y consiste en una protuberancia córnea que nace en la cara interna del tarso y en su tercio inferior. En las hembras suele adoptar forma de botón.

En el color de la pata (tarsos), intervienen dos genes : el responsable del color de la piel (W/w) y otro que inhibe o no la deposición de la melanina en la pata (Id/id, ligado al sexo):

•  W – Id : pata blanca (más o menos rosada).

•  W – idid : pata negra (en aves de plumaje negro) o azul (en aves de plumaje claro)

•  wwId – : pata amarilla.

•  wwidid : pata verdosa.

El número de dedos en la pata queda determinado por el gen Po/po (polidactilia):

•  Po – : cinco dedos.

popo : cuatro dedos (normal)

 

4.5- Cresta

Por su forma y configuración las crestas pueden dividirse en:

 

Sencilla o dentada : Es una cresta vertical simple formada por una sola lámina aserrada o dentada, siendo la propia del gallo Bankiva, tronco ancestral de las variedades de gallináceas. Las crestas sencillas pueden ser de tamaño grande, mediano o pequeño y normalmente están

dispuestas a lo largo del eje longitudinal de la cabeza, estando erguidas, lo cual se da en los gallos, o ladeadas, más propio de las gallinas.

 

Rosa : Son crestas bajas y aplanadas, con una superficie granulosa o dentada, finalizada posteriormente por una punta libre y dispuesta horizontalmente.

Doble : En estas crestas no hay puntas y adquieren mayor superficie de implantacón, pero sin terminar en punta como las anteriores. Según su forma o estructura recibe los nombres de cresta rizada, en guisante, etc.

De nuez : Se denomina con este nombre cuando la cresta se limita a ser un simple mamelón carnoso, sin dientes o formas estructuradas. Cuando es de color amoratado y forma un mamelón en la parte anterior de la cabeza, se denomina cresta en mora. Cuando estas crestas son elevadas se denominan crestas de clavillo, de almohadilla o de fresa.

   

Bifurcada : Es la formada por dos láminas o puntas que se mantienen separadas y paralelas, en formas o disposiciones diversas.

Coronada o de copa : Es la formada por una base plana, de cuyos bordes surgen diversas puntas o dientes que en conjunto asemejan una copa o corona.

Hasta ahora se han descrito las formas generales de crestas, pero particularizando para las razas objeto de este estudio es conveniente señalar que para la raza “Indio” el macho posee una cresta formada por cinco a siete dientes aserrados y profundos, sencilla, erecta, con talón desarrollado, nunca caída hacia un lado y con presencia o no de clavel. La gallina de esta raza presenta una cresta sencilla, erecta, semierecta o caída hacia un lado, dotada de cinco o seis dientes profundos y a veces con algunos muy pequeños, con talón desarrollado y sin clavel.

Respecto a la raza “Pardo” se advierte la presencia de dos tipos de crestas en el gallo :

•  Sencilla de seis a siete dientes, algunos muy largos junto a otros de pequeño tamaño. Erecta, con dientes desiguales, generalmente mal formada, con o sin clavel.

•  Rizada o cresta de rosa o de racimo, en la mayoría de las ocasiones con apéndice no dentado.

En la gallina de esta raza la cresta que se encuentra es sencilla, de cinco a siete dientes, caída hacia un lado o erecta. Escasamente desarrollada por lo general.

En la morfología de la cresta de las aves los genes que intervienen son dos :

•  R/r (rosa)

•  P/p (guisante)

Debido a la combinación de los diferentes tipos de alelos, se consiguen las siguientes crestas :

•  R – pp : cresta en rosa.

•  rrP – : cresta en guisante.

•  R – P – : cresta en nuez.

•  rrpp : cresta sencilla.

 

Existe una variante de cresta que tiene muchas expresiones, pero donde el alelo D del gen fundamental, D/d (dúplex), duplica, triplica, etc, las filas de los dientes de la sencilla, sobre todo en la parte posterior. Es de dominancia incompleta, y su mayor o menor expresión puede ser cuantitativa.

 

4.6- Piel

Sobre los músculos está la piel o tejido epitelial, que constituye una de las barreras principales que el organismo tiene contra la invasión de agentes patógenos. De ahí que de por sí sea resistente y tenga el grosor necesario para ser el asiento de las plumas. Carece de glándulas, a excepción de la uropígea situada en la cola y cuya secreción sirve para impregnar de grasa a las plumas del cuerpo.

En las aves, a diferencia de lo que ocurre en otros vertebrados, la piel presenta una gran cantidad de zonas donde asienta directamente sobre los huesos, observable por ejemplo en los dedos, las patas, en las mandíbulas superior e inferior y en el hueso de las alas.

En la piel hay que distinguir dos capas, una interna llamada dermis o Corion, y otra externa denominada epidermis. De la dermis surgen la cresta, las barbillas y las orejillas que, a su vez, están recubiertas por la epidermis. En cambio, en ésta se forman las plumas, las escamas de los tarsos y el pico.

El color de la piel puede ser blanco o amarillo, éste es un carácter genético que va unido al color del pico, de los tarsos y de la grasa subcutánea.

Durante el periodo de incubación y en casi todas las aves, se transforma la dermis, en determinada zona del pecho, por engrasamiento y fuerte irrigación, en un órgano temporal, llamado la “mancha de cloquera”, con el fin de transmitir el calor de la sangre a los huevos por el camino más corto. Este proceso obedece a un gobierno hormonal.

Las gallináceas presentan dos manchas de cloquera laterales y una central, las cuales se caracterizan por una proliferación vascular, vasodilatación y relajación del tejido.

El responsable del color de la piel es el gen W/w, y según esto las posibilidades son :

•  W – : piel blanca.

•  ww : piel amarilla.

 

 

Puesto que el Pardo y el Indio son dos razas diferentes es necesario estudiar su morfología externa por separado, siguiendo este criterio se pueden establecer como características definitorias las expresadas en los siguientes cuadros que determinan la apariencia externa tanto de la raza “Indio” como “Pardo”.

Indio :

 

 

 

Característica

Gallos

Gallinas

1 Aspecto general

Rechoncho, “cerca de tierra”, vivo, arisco, subelipométrico y recogido. De gran vivacidad y energía.

Vivo, arisco, tipo “mediterráneo”, a veces elegante y otras común. Subelipométrico y mediolíneo. En ocasiones recogido.

2 Cabeza

Fuerte, potente, situada alta.

Alargada, de elevada posición, a veces basta.

3 Cresta

De 5 a 7 dientes, sencilla, erecta, con talón desarrollado. Nunca caída hacia un lado. Con o sin clavel. De dientes aserrados y profundos.

De 5 a 6 dientes, sencilla, erecta, semierecta o caída hacia un lado. Talón desarrollado, sin clavel. Dientes profundos y a veces con algunos muy pequeños.

4 Pico

Largo, fuerte, potente

Largo, fuerte, poco curvo.

5 Ojos

Redondeados, de mirada viva y desconfiada.

Redondos, de mirada viva y desconfiada

6 Cara

Roja y no muy desarrollada. Estrecha y pequeña en ocasiones.

Pequeña por lo general.

7 Orejillas

Grandes, bien desarrolladas. Algo arrugadas y pequeñas en algún individuo.

Pequeñas, de bordes mal delimitados

8 Babillas

Grandes, desarrolladas, poco gruesas y redondeadas por lo general.

Algo pequeñas en ciertos gallos.

Redondeadas, cortas, delgadas. A veces desarrolladas.

 

9 Narices

Normales. Anchas.

Normales.

10 Orejas

Normales.

Normales.

11 Cuello

Corto, rechoncho, potente, de esclavina poco poblada. Algunos con cuello más alargado.

Mediano, fuerte.

12 Tronco

Rechoncho, fuerte, bajo. Ancho de plano superior. Más alargado en otras individualidades.

De forma casi rectangular, tipo “mediterráneo”.

13 Pecho

Muy amplio, desarrollado. Ejemplares de pechuga amplísima, separada por una línea media.

Amplio, destacado, saliente. A veces algo más estrecho.

14 Costillar

Normal. Abombado.

Plano, estrecho.

En ocasiones normal.

15 Quilla

Manifiesta, larga y desarrollada.

Alargada y manifiesta.

16 Espalda

Redondeada, ancha.

Algo inclinada. Discretamente redondeada.

17 Silla

Amplia, desarrollada, ancha, larga, algo inclinada hacia atrás.

En otros gallos, menos potente y más corta.

Discretamente amplia, ligeramente inclinada, o inclinada y de mayor desarrollo.

18 Rabadilla

Inclinada, formando con la cola un ángulo casi recto. Caireles poco abundantes.

Formando con la cola un ángulo ligeramente obtuso o casi recto.

19 Cola

No muy desarrollada. En ángulo recto.

Poco poblada, fina erguida..

20 Línea y ángulo dorsal

Ancha, fuerte. En ángulo recto.

Ligeramente inclinada. En ángulo ligeramente obtuso o recto.

21 Vientre

Recogido, duro.

Escasamente desarrollado, recogido.

22 Ano

Normal.

Algo pequeño.

23 Ancas

Normales.

Normales.

24 Alas

Desarrolladas en longitud y anchura.

Desarrolladaas.

25 Hombro

Manifiesto.

Manifiesto.

26 Patas

Cortas, fuertes, derechas.

Algo cortas, derechas, fuertes, discretamente separadas.

27 Muslos

Amplios.

Enjutos.

28 Piernas

Algo enjutas.

Enjutas.

29 Talón

Marcado.

Marcado.

30 Espolón

Largo, potente, desarrollado.

No lo presentan por lo general.

31 Tarsos

Finos, fuertes, algo cortos. Cortos en otros ejemplares.

Algo cortos y finos.

32 Dedos

Cuatro, largos, fuertes y frecuentemente con deformaciones muy típicas en el Indio.

Cuatro, largos, fuertes.

 

33 Uñas

Fuertes, duras.

Igual que los gallos.

 

 

 

34 Membrana interdigital

Desarrollada.

Desarrollada.

35 Capa fundamental

Ceniza.

Individuos más claros y otros más oscuros.

Ceniza.

Aves de tonalidad más clara y más oscura.

36 Particularidades de la capa

Esclavina y cola de tonalidad más oscura.

Cuello de tonalidad más oscura.

Vientre más claro.

Otras gallinas con capa ceniza en todo el plumaje.

37 Color de la cresta

Rojo.

Rojo.

38 Color de barbillas

Rojas.

Rojas.

39 Color de orejillas

Blancas moteadas en rojo.

Blancas moteadas.

Blancas puras.

40 Color de ojos

Naranja.

Castaño – oscuro.

41 Color del pico

Gris – amarillento.

Córneo.

Gris – amarillento.

42 Color de tarsos

Amarillento – plomizos. Blanco sucio.

Gris azulado.

Gris plomizo.

43 Color de dedos

Plomo – claro –amarillentos.

Gris córneo.

44 Color de moño

No lo poseen.

No lo poseen.

45 Color de cara

Roja.

Rojizo – grisáceo, variando los tonos de intensidad.

46 Color de piel

Blanca – grisácea.

Blanca – grisácea.

47 Color del plumón

Gris muy claro

Grisáceo.